Seis técnicas para convertir tus fracasos en triunfos 

Sabemos que en la vida real que, en la vida real, por más que planifiquemos, fragüemos, proyectemos y analizamos, no todo saldrá exactamente como esperamos y en ocasiones, los resultados son un poco menos que favorecedores, sin embargo, esta es una posibilidad que debemos tener presente, sin que esto signifique un dardo paralizante para nuestras acciones.

“Solo aquellos que se atreven a tener grandes fracasos terminan consiguiendo grandes éxitos” Robert F. Kennedy

Casi nunca está en nuestras manos cambiar una circunstancia o mala noticias, pero sí está en nosotros, reencuadrar las experiencias para volverla más positiva. Ya que no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.

Un emprendedor está consciente de que puede sufrir el rechazo de un inversor, perder una venta o un cliente importante. Es un riesgo a tener que algún momento toca su puerta, sin embargo, sabe que la recompensa es mayor a la perdida. Extraer las enseñanzas de los malos momentos, es uno de los supero poderes que debe entrenar quien se aventura a emprender.

  1. Cuando pierdes también ganas

Puede sonar contario, sin embargo, es toda una verdad, e vivir de cerca un evento, sin importar e resultado, te brinda de una valiosa experiencia, ves lo que se necesita y lo que no, para alcanzar tu meta. Adquieres información valiosa para adaptar tus herramientas y estrategias para salir victorioso en otra vivencia similar a futuro.

“No hay nada que aprender del éxito (… ). Todo se aprende del fracaso.” David Bowie

  1. Un tiempo de reencuadre

Si bien una derrota, ciertamente viene acompañada con cierto sentimiento de desazón o abatimiento. No te recrees en él. Toma este tiempo para la reflexión y analizar tu proceder para establecer un protocolo de acción que te permita cumplir con lo que tenías propuesto.

Por lo tanto, si deseas que tu proyecto y tu idea sean alcancen el éxito existe otra forma que reformular en tu proceder. Persiste e intenta, evaluar todo con meticulosidad y hazlo cada vez que encuentres una pared, vuelve a hacer introduciendo las modificaciones que sean necesarias. Alégrate por esto porque ya habrás descartado una manera de cómo no debes hacerlo y no la repetirás.

  1. Pierde el miedo a perder

“No temas al fracaso, en los grandes intentos, incluso la derrota resulta gloriosa” Bruce Lee

La experiencia sólo se adquiere con la práctica y en esta existen aciertos y desacierto, pero lo que realmente importa en nutrirte cada día de esto para hacerlo mejor al siguiente día. Asume tu reto, delimita tus acciones y atrévete a llevar tu idea la realidad. Que la razón por la que no se llegó a cristalizar no hayas sido, tú. Es mejor decir lo intenté a que nunca moví un músculo para hacerlo.

 

  1. Reconoce tus límites y no intentes controlar todo

En toda circunstancia incómoda, en todo fracaso, y en la vida en general existe elementos que están en tus manos de controlar y otros que no, por más que los quieras. Ni por más energía tiempo y energía que inviertas en tratar de manejarlos.

El hacer esto último, suele ser algo un poco menos que productivo ya que al querer controlarlo, terminas frustrados y generalmente se tiende caer en prácticas poco sanas como quejarse, enfadarse, deprimirse o adquirir una actitud derrotista y pesimista. Por lo que antes de enfocar tus esfuerzos, detente un momento y pregúntate si de verdad esa situación es algo que puedes cambiar o es algo que de verdad o está en tus manos.  Si es así, adelante a por él, en caso contrario, no pierdas tiempo en estresarte y quejarte por algo que no le darás solución porque no está en tus manos.

El entender esto clarificará tu proceso y te dará paz porque sabrás que todas las acciones que haces van enfocadas en cambiar cosas que están en tu alcance y tu energía está bien invertida.

 

  1. No busques culpables fuera

Es muy tentador sucumbir a la idea de culpables externos de nuestros fracasos, sin embargo, esto no es así, el único responsable de tus acciones eres tú. Así que antes de apuntar a un gobierno, una economía, personas ajenas, mala suerte y embrujo, revisa que hiciste tú para tener ese resultado, pregúntate ¿Qué podría haber cambiado para hacerlo mejor? Una vez tenido esta resolución parte de ahí para comenzar a orquestar tu nuevo plan de acción.

La idea con esto, no es que te victimices y te caigas a latigazos, sino que sepas que estas bendecido por ser el dueño absoluto de tus acciones y resultados.

Al estar consciente de esto, ya tendrás una buna parte de tu éxito asegurada.

  1. No te escude en el fracaso

“El fracaso es bueno mientras no se convierta en un hábito” Michael Eisner

Una cosa es saber y tener presente que el fracaso es un momento valioso para alimentarse de experiencia y otra es escudarse en él como excusa para fracasar siempre, sin intención de seguir adelante.

No se trata de magnificar el fracaso y que debes fracasar siempre, no, por el contario, nuestras acciones deben ir enfocadas al éxito. Lo que, si es importante resaltar que, de suscitarse, el fracaso constituye una excelente oportunidad para reencuadrar nuestras acciones hacia la victoria, y siempre debe ser así y no regocijarse y querer vivir siempre en el fracaso

Por lo que, si lo vives, que innegablemente sucederá, no permanezca más allí más del tiempo necesario para recopilar datos para establecer un mejor plan de acción.

“El fracaso es una oportunidad para empezar otra vez, pero con más inteligencia” Henry Ford

Entusiasta emprendedor, socio fundador de Plan Emprendedor y blogger activo viviendo cada día el reto de superarme a mi mismo.

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