El positivismo consciente como forma de supervivencia a la derrota

El positivismo consciente como forma de supervivencia a la derrota

El positivismo consciente como forma de supervivencia a la derrota

Existe una moda actualmente respecto al positivismo, que tiene sus cosas buenas, sin embargo como sucede con todo, cuando es en exceso y no es bien manejado, puede terminar distorsionando la realidad.

El positivismo es como una inyección de fuerza, que después de que pasan sus efectos, cuando chocamos con la realidad, nos lleva a sentirnos peor, alimentando el círculo vicioso de la negatividad.

De qué va el positivismo

Según el portal web definicion.de se conoce con el nombre de positivismo a una estructura o sistema de carácter filosófico que está basado en el método experimental y que se caracteriza por rechazar las creencias universales y las nociones a priori. Desde la perspectiva de los positivistas, la única clase de conocimientos que resulta válida es el de carácter científico, el cual surge de respaldar las teorías tras la aplicación del método científico.

El positivismo debe surgir como un reflejo de la realidad, y no como un autoengaño, ya que uno subconscientemente sabe que lo que se está diciendo es mentira. Nos podemos decir que todo está bien, que no ha pasado nada, pero en el fondo sabemos que eso no es cierto.  Esta es la razón por la que muchas autosugestiones y visualizaciones pueden llevar a que suceda algo contrario.

Hay algo (según ni juicio y me hago responsable por ello) todavía mucho peor respecto al positivismo, y es que quien se acostumbra a ver las cosas buenas de la vida, deja de percibir la realidad de las cosas, todo lo ve bueno, aunque las cosas visiblemente estén mal.  Una visión sana es el que ve las cosas como son, y un cuerpo sano es el que no se deja consumir por una infecciosa negatividad o por una sobredosis de falso positivismo.

Reglas de Oro para el Positivismo Consciente

Sin que nos quede ninguna duda, ser positivos es la mejor filosofía de vida que podemos practicar; sin embargo, para ello  debemos conducir nuestra mente de manera adecuada.

  1. Confíe en sí mismo al 100%; de forma conscientemente

Una de las cosas que valen la pena cultivar en esta vida, es la confianza en sí mismo.  Una persona que confía en sí misma, está viva, y puede llegar a cimas insospechadas. A la larga con lo único que cuenta un hombre es consigo mismo, y si no cree en sí mismo es casi como estar muerto en vida. La confianza nos mueve a lo largo de la vida.

Esta confianza es si mismo, debe ser a partir de la realidad, de los hechos, para evitar desilusiones. Cada día deberemos alimentarla a través de los resultados y de la preparación.

¿Cómo la desarrollamos? Debemos empezar por destacar lo bueno que tengamos; para algo debemos servir, y si estamos vivos es porque tenemos la fuerzas suficientes para superar muchas cosas. Si ya pasamos por tantas situaciones, podremos con muchas más, con el valor añadido de que ahora somos más sabios.

La confianza es si mismo siempre atrae cosas positivas para nuestra vida. Impregnaremos a los demás, quienes nos respetaran más, y por tanto confiaran más en nosotros.  Un hombre que confía en sí mismo, es alguien en quien se puede confiar.

  1. No trate de controlar lo que está fuera de su alcance

De las cosas que más negativismo produce son las desilusiones, las cuales nacen de las cosas que pudieron suceder y nunca sucedieron.  Una cosa es por ejemplo, ir a una entrevista de trabajo lleno de confianza en sí mismo porque está muy preparado y otra cosa diferente es estar convencido de que el trabajo le va a salir.

En el primer caso sabe que tiene muchas posibilidades, y que si no le sale ese trabajo, puede conseguir otros, debido a sus capacidades.  En el segundo caso está afirmando una situación sobre la que no tiene control, no sabemos si les caeremos bien a los entrevistadores, si es el perfil que buscan, y otras cosas más. Nadie puede afirmar algo sobre lo que no tiene control, de esto solo vienen desilusiones. Lo que viene de ti, lo puedes manejar, mientras que lo que viene de afuera no es tan fácil.

  1. El trato con personas negativas y ambientes pesados

Debemos aprender a enfrentar la vida.  Hay que estar en contacto con la realidad, con la vida cotidiana, evitar huir.  Cuando nos apartamos de muchas situaciones de la vida, entonces se pierde la percepción de la realidad.  La realidad es algo que solo puede percibirse, viviendo una vida normal.

Aprende a concentrarte en los resultados.  Si la situación nos llena de pesar, entonces debemos prometernos hacer algo realmente útil que ayude, si no, entonces debemos confiar que la otra persona tiene sus fuerzas para salir adelante. Es un error echar una carga mental, a las ya abundantes cargas que tenemos en nuestra vida. Si es una persona empeñada en su error, entonces déjelo que la misma situación le enseñe, muchas veces uno no entiende algo, a menos que lo haya vivido.

  1. Busque siempre lo mejor

Aparte de vivir las situaciones que nos corresponde, es nuestro deber progresar. Solo se progresa buscando lo mejor.

Nosotros somos positivos en la medida de que aquello que nos rodea; nos estimule el positivismo. Por lo tanto siempre debemos buscar lo mejor para nosotros, pero algo que este inmediatamente superior a nosotros. Mantenga el sentido común, no vaya detrás de cosas, que estén muy lejos de su alcance, si las quiere entonces progrese gradualmente. El salto hacia cosas muy por encima de nosotros, siempre es un salto al vacío.

Tomando el control sobre el estrés

Llega un punto en nuestras vidas en la cual tenemos tantas actividades por hacer, distintas responsabilidades y es cuando sucumbimos al estrés. El estrés es una acción completamente mental, ya que surge de acuerdo a los mecanismos del cerebro, y es en la misma mente donde deben de ser solucionados. Con el ritmo de vida actual, somos especialmente sensibles al estrés, el cual poco a poco va convirtiéndose en una forma de actuar y de vivir, produciendo con el tiempo personalidades amargadas y enfermas.

Según el portal web ansiedadyestres.org el estrés puede entenderse como una sobrecarga para el individuo. Esta sobrecarga depende tanto de las demandas de la situación, como de los recursos con los que cuenta el individuo a para afrontar dicha situación. Cuánto mayores sean las demandas de la situación y cuánto menores sean los recursos del individuo, la sobrecarga será mayor.

Tipos de estrés

-Estrés agudo

El estrés agudo es la forma de estrés más común. Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. El estrés agudo es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, pero cuando es demasiado resulta agotador. Una bajada rápida por una pendiente de esquí difícil, por ejemplo, es estimulante temprano por la mañana. La misma bajada al final del día resulta agotadora y desgastante. Esquiar más allá de sus límites puede derivar en caídas y fracturas de huesos. Del mismo modo, exagerar con el estrés a corto plazo puede derivar en agonía psicológica, dolores de cabeza tensiónales, malestar estomacal y otros síntomas.

Los síntomas más comunes son:

-Agonía emocional: una combinación de enojo o irritabilidad, ansiedad y depresión, las tres emociones del estrés.

-Problemas musculares que incluyen dolores de cabeza tensos, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares que derivan en desgarro muscular y problemas en tendones y ligamentos;

-Problemas estomacales e intestinales como acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento y síndrome de intestino irritable;

-Sobreexcitación pasajera que deriva en elevación de la presión sanguínea, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, manos o pies fríos, dificultad para respirar, y dolor en el pecho.

-Estrés agudo episódico

Por otra parte, están aquellas personas que tienen estrés agudo con frecuencia, cuyas vidas son tan desordenadas que son estudios de caos y crisis. Siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias autoimpuestas ni las presiones que reclaman su atención. Parecen estar perpetuamente en las garras del estrés agudo.

Es común que las personas con reacciones de estrés agudo estén demasiado agitadas, tengan mal carácter, sean irritables, ansiosas y estén tensas. Suelen describirse como personas con “mucha energía nerviosa”. Siempre apuradas, tienden a ser cortantes y a veces su irritabilidad se transmite como hostilidad. Las relaciones interpersonales se deterioran con rapidez cuando otros responden con hostilidad real. El trabajo se vuelve un lugar muy estresante para ellas.

Los síntomas del estrés agudo episódico son los síntomas de una sobre agitación prolongada: dolores de cabeza tensos y persistentes, migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y enfermedad cardíaca. Tratar el estrés agudo episódico requiere la intervención en varios niveles, que por lo general requiere ayuda profesional, la cual puede tomar varios meses.

-Estrés crónico

Surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones. Algunos tipos de estrés crónico provienen de experiencias traumáticas de la niñez que se interiorizaron y se mantienen dolorosas y presentes constantemente.

El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal. Debido a que los recursos físicos y mentales se ven consumidos por el desgaste a largo plazo, los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico y de conducta y manejo del estrés.

Manejando el estrés

  • El manejo del miedo y la ansiedad en tus pensamientos

La mayoría de las situaciones que nos producen estrés son fundados por miedos y por deseos no satisfechos, lo cuales recreamos en nuestra mente una y otra vez.  Un estrés suyo puede ser el miedo a quedar en la calle si se queda sin empleo, otro estrés puede ser producido por la frustración que le genero el no haber podido ir en un viaje donde todos fueron a disfrutar.  Los pensamientos que surgen a raíz de situaciones como estas, son los que nos enferman, y son esos pensamientos los que debemos aprender a manejar.

Evite comprometerse en muchas cosas a la vez, aprende a manejar esa tendencia a controlar todo, a que salga siempre perfecto, eso lo vuelve ansioso. Sepa simplemente que las cosas pueden fallar y que las puedes solucionar.

  • Un punto de apoyo en cualquier situación

La razón por la que nos desesperamos, es porque no contamos con más recursos para enfrentar una situación.  Si por ejemplo usted tiene un carro, y se lo roban, entonces si usted tiene un seguro, no le producirá tanto estrés como si no lo tuviera. En entonces que ante cualquier situación usted debe tener una base que le brinde confianza, usted no puede depender enteramente de algo, porque si eso en algún momento falla, usted se sentirá perdido.

  • Controlar reacciones, mantener salud emocional

La mayoría nos llenamos de estrés porque es una forma de vivir, ya estamos acostumbrados.  Para superar esto, aprenda a identificar las situaciones en las que surge el estrés, y sea consciente de ese momento, sepa que no debe reaccionar como un loco.  En el momento en que algo te esté descomponiendo, entonces siembra en tu pensamiento que eres una persona culta, inteligente y que simplemente es poco atractivo verte como un loco que no es capaz de controlar una simple situación.

Piensa de que eres maduro y que puedes manejar una situación con la altura que se necesita.

  • Cambie de actividad por algo que le haga olvidar lo que le estresa

No podemos evitar las cosas que nos producen estrés, lo que si podemos evitar es dejarnos consumir por el estrés. Para ello la única manera de hacerlo es cambiar de actividad, ojala algo de entretenimiento. Ver una película que te guste mucho, salir a una discoteca, ir al gimnasio. El cambiar actividad hará que tu pensamiento se aleje de todo ese torbellino de ideas.

Fuente: Varias

Emprendedora y Periodista en constante aprendizaje y crecimiento.
Me encanta hablar de emprendimiento y éxito, ¿por qué? #PorquePuedo

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