La responsabilidad como conductor hacia el éxito

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Ser responsable te ayudará a lograr metas y objetivos en cualquier esfera de tu vida. No es una cualidad fácil de adquirir, sino se cuenta con ella, y si siempre has pensado que lo que te sucede es responsabilidad de otros.

¿Cuántas veces hemos escuchado decir promesas que nunca se llegan a cumplir? La más común es aquellas personas que se inscriben en un gimnasio y nunca terminan de ir, perdiendo así un dinero que invirtieron para ejercitar su cuerpo y mejorar su salud o su estética.

¿Cuántos trabajos tenemos que empezar o tenemos que  finalizar y seguirán así hasta que estallen delante de nuestras narices?, ¿cuántas oportunidades hemos dejado pasar porque no hicimos esto o aquello y después nos hemos arrepentido de no haberlo hecho? Lo malo de actuar así es que no se nos cae la cara de vergüenza, por lo que seguimos haciéndolo. Sabemos que actuamos mal, pero nos da lo mismo. Y no lo digo para señalarte o acusarte, en algún momento de nuestras vidas todos hemos pasado por episodios de irresponsabilidad.

Entendemos como responsabilidad al cumplimiento de las obligaciones, o el cuidado al tomar decisiones o realizar algo. La responsabilidad es también el hecho de ser responsable de alguien o de algo. Se utiliza, asimismo, para referirse a la obligación de responder ante un hecho.

Es considerada una cualidad y un valor del ser humano. Se trata de una característica positiva de las personas que son capaces de comprometerse y actuar de forma correcta.

Una manera inconsciente de protegernos y adormecer  la mala conciencia que nos provoca estas situaciones, es mantener y aumentar el desorden a nuestro lado. El tener cada vez más temas y más cosas pendientes de resolver nos permiten disponer de más rincones donde arrojar y esconder cuestiones que, o bien nos son desagradables para enfrentarnos a ellas, o bien nos resultan difíciles de resolver.

Sin embargo, no podemos dejar a un lado el hecho de que requerimos disciplina. Ocurre que, para muchas personas, esta palabra lleva asociadas una serie de ideas negativas que provocan su rechazo. La relacionamos con obligaciones,  generalmente impuestas por terceras personas. Incluso la asociamos con sanciones y castigos cuando la incumplimos.

Cuando decimos que una persona productiva es una persona proactiva, es porque en este caso la persona ha decidido y elegido de manera voluntaria y consciente trabajar o vivir su vida con disciplina, con unas normas.

El hábito como epicentro de responsabilidad

Nadie duda ya de  que la productividad personal se basa en unos hábitos que debemos de adquirir o modificar. La disciplina a través de la repetición nos ayudará  a adquirir esa realización consecutiva de actividades con los que mejorar nuestra productividad.

Un hábito no es más que una práctica adquirida por la repetición de un acto. Repetimos y repetimos algo de manera voluntaria, hasta que al final, lo realizamos de manera inconsciente. Habremos transformado la repetición de un acto en un hábito, y para ello habremos necesitado de la disciplina proactiva.

Emprendedora y Periodista en constante aprendizaje y crecimiento.
Me encanta hablar de emprendimiento y éxito, ¿por qué? #PorquePuedo

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