Jordan Casey: 16 años y tres empresas

Jordan Casey: 16 años y tres empresas

Jordan Casey: 16 años y tres empresas

Cuando hablamos de empresas, negocios y dinero, creemos que el mundo del emprendimiento y las negociaciones es única y exclusivamente para aquellas personas que han llegado a una edad adulta y que han podido cursas los niveles educativos estipulados por la sociedad. Lo cierto es que esta premisa no necesariamente debe ser acatada en su totalidad para poder lograr el éxito con el que siempre hemos soñado.

La mayoría de los padres le van inculcando al hijo ciertas características que muchas veces durante la adolescencia se van desarrollando y, cuando llegan a la adultez, los sueños y metas que se habían trazado son alcanzados en su totalidad. Sin embargo, no es requerimiento imprescindible llegar a una edad adulta para poder tener una empresa y ganar la suma de dinero que se quiera.

Generalmente los padres lo saben. Saben cuando su hijo tiene cualidades innatas desde pequeños al realizar ciertas actividades contrarias al común denominador de la edad infante. lo que sucede es que muchas veces no refuerzan esas habilidades y desvían sus facultades a otra dirección, de la cual a futuro siempre salen fracasando.

Si se preguntaban si un niño podía tener facultades de empresario desde pequeño y crear una empresa exitosa, la respuesta es SI. ¿No me creen? Pues en esta oportunidad profundizaremos un poco sobre la impresionante historia de éxito de un niño que, a sus 12 años de edad creó su primera empresa y ya a sus 16 años, es SEO de tres empresas.

Si él pudo, tú también

Cuando se es niño, contamos con la facultad de no tenerlo miedo a casi nada, estamos seguros de nuestras habilidades y contamos con una imaginación y un ingenio que a lo largo de nuestras vidas vamos disminuyendo por los prejuicios y limitaciones que nos impone la sociedad; haciéndonos ciudadanos casi iguales al resto, cortados con la misma tijera, enfrascados en un sistema cuadrado que evita salir de lo que ya conoce.

Sin embargo, este no fue el caso de Jordan Casey, un joven irlandés de 16 años. Los padres de Jordan entendieron que las horas que su hijo pasaba jugando al “Club Penguin” (el mundo virtual de Disney) no eran una pérdida de tiempo cuando tuvieron que dedicarse a gestionar la empresa creada por su hijo a los 12 años.

La convicción de este irlandés que todavía no ha cumplido la mayoría de edad sorprende a las audiencias cuando, de foro en foro, se planta frente al público para contar su historia: “desarrollé mi primera aplicación sólo para experimentar. No le veía ningún valor comercial. Pero cuando llegó al número uno en la Apple Store del Reino Unido me di cuenta de que ahí había una gran oportunidad de negocio”.

Antes de que su nombre apareciera en los titulares de revistas de tecnología, Casey aplicó sus recién adquiridos conocimientos para ayudar a uno de sus profesores: “perdió una libreta con las calificaciones de todo el curso, así que diseñé una app para que pudiera guardar toda esta información en la nube y tuviera acceso a ella en cualquier momento -contó en una entrevista para Wired. Aquello no me hizo muy popular entre mis compañeros”, bromea.

Cómo inició todo

Desde Waterford en Irlanda, Jordan Casey de tan solo 9 años, empezó a estudiar sobre programación hasta convertirse en un desarrollador de videojuegos. “Aprendí leyendo libros y viendo videos” afirmó en una conferencia TNW en Europa en 2013. En enero del 2012 fundó Casey Games, empresa con la que ha creado más de 5 videojuegos y le ha dado la experiencia para hablar en diferentes eventos y conferencias de tecnología en Europa y Estados Unidos.

Adicionalmente es el creador de Techware, una aplicación que le permite a profesores controlar ausencias, resultados de exámenes, reportes y en general a manejar la información de los estudiantes. Actualmente la aplicación cuenta con más de 300 profesores y usuarios.

“Llevo desarrollando videojuegos como unos siete años ya, desde que tenía nueve”, explica Casey, “y una cosa que he aprendido en los últimos años es que me apasiona enseñar mis habilidades y destrezas a otras personas, ya sea inspirándoles con mis técnicas de emprendimiento o, en particular, programando. Así que quería crear un juego que combinara un entorno divertido con la programación real para enseñar a los niños básicamente los fundamentos de la programación, pero también para inculcarles habilidades creativas, porque no mucha gente sabe lo creativo que puedes ser con la programación una vez le has cogido el truco. Y también las técnicas colaborativas, porque cuando trabajas en equipo, sobre todo en esta industria, son de vital importancia”.

Padres: confíen en los videojuegos

Casey cuenta que sus inicios en el mundo de la programación empezó jugando al ‘Club Penguin’, un mundo virtual de Disney, en el que los niños se entretienen y aprenden adoptando formas de pingüinos.

“Mis padres no sabían qué estaba haciendo; pensaban que me dedicaba más a jugar que a hacer mis propios juegos, y en el colegio era un niño bastante tímido, así que tampoco me gustaba que se supiera que estaba haciendo estas cosas. Pero una de mis profesoras del cole era muy distinta y un día nos dejó caer el tema de la programación, nos empezó a hablar del asunto, así que levanté la mano y le conté lo que había estado haciendo, ante lo que quedó realmente impresionada. Por lo tanto tuvo un papel muy importante a la hora de convencer a mis padres y de mostrarles qué era exactamente lo que estaba haciendo. Si no hubiera sido por su ayuda, por la ayuda de mi profesora, probablemente no estaría aquí”.

Es un aficionado a ‘Minecraft’, y en muchas entrevistas ha contado cómo se puede enlazar la tecnología y la educación. Este irlandés es un excelente ejemplo de que muchos niños pueden empezar a tener visión desde muy jóvenes y empezar a probar y a experimentar cuando son adolescentes. Y los padres, aunque muchas veces no entiendan muy bien lo que hacen, es recomendable que los guíen, los animen y acompañen en sus inquietudes y pasiones.

Actualmente trabaja con algunos de sus amigos y su hermano, quienes aprendieron sobre programación gracias a él y lo ayudan sin necesidad de una oficina, pues todo lo hacen online.

Fuentes: Entrevista de David Caballero y Sam Bishop

Emprendedora y Periodista en constante aprendizaje y crecimiento.
Me encanta hablar de emprendimiento y éxito, ¿por qué? #PorquePuedo

One Response

  1. Victor enero 22, 2017

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