Inteligencia emocional para el buen liderazgo

Inteligencia emocional para el buen liderazgo

Inteligencia emocional para el buen liderazgo

Un líder es aquella persona que cumple el papel de guía de un grupo. Tiene la facultad de influir en otros sujetos usando su conducta o sus palabras, logrando incentivar a los miembros de un grupo para que trabajen en conjunto por un objetivo en común.

Los buenos líderes son aquellos que no pierden el control bajo ninguna circunstancia ni en ninguna situación. No es que sean de piedra, sino que saben mantenerse equilibrados ante las circunstancias de la vida. Se enfrentan a sus retos dejando a un lado sus problemas personales ya que confían plenamente en sus capacidades, habilidades; además de tener un gran estado mental. Aquí es donde entra en el campo de juego un excelente uso de la inteligencia emocional.

En notas anteriores he tocado el tema de la inteligencia emocional pero, para mayor comprensión, volveré a tocarlo un poco por si lo olvidaste. La inteligencia emocional no es más que la capacidad que tienen las personas de entender y manejar sus propias emociones y la de las personas que los rodean.

Las personas con un alto grado de inteligencia emocional saben lo que sienten, lo que significan sus emociones y cómo estas emociones pueden afectar a otras personas.

Para los líderes, la inteligencia emocional es de vital importancia para el éxito. Después de todo, ¿quién es más probable que tenga éxito, un líder que grita a su equipo cuando está bajo estrés, o un líder que controla y evalúa con calma la situación?

Según Daniel Goleman, famoso psicólogo estadounidense que ayudó a popularizar el concepto y todo lo que se refiere a inteligencia emocional, hay cinco elementos fundamentales y principales de la inteligencia emocional:

  • Conciencia de sí mismo: si eres consciente de ti mismo y siempre sabes cómo te sientes, podrás tener pleno conocimiento de cómo tu acciones y emociones podrían afectar a las personas que te rodena.
  • La autorregulación: aquellos líderes que se regulan de forma eficaz no atacan verbalmente a otros. No toman decisiones apresuradas o emocionales, ni ven a las personas como estereotipos ni llegan a comprometer sus valores. Esto es lo que ayuda a un líder a mantener el control sobre sí mismo.
  • Motivación: los líderes auto motivados trabajan de forma constante hacia el alcance de sus objetivos. Tiene un porqué bien definido y éste, es lo que los mantiene firmes en las decisiones y acciones que realizan para lograr el éxito que desean.
  • Empatía: este elemento es fundamental para la gestión de un equipo y para la organización exitosa. Los líderes con empatía tienen la capacidad de ponerse en la situación de otra persona. Ayudan a que las personas de su grupo o equipo se desarrollen, desafían a otros que están actuando injustamente, dan una retroalimentación constructiva, y escuchan a los que lo necesitan.
  • Las habilidades sociales: aquellos que dominan las habilidades sociales de la inteligencia emocional son excelentes comunicadores. Son igual de abiertos a escuchar malas noticias como buenas noticias, y son expertos en conseguir apoyar a los suyos y que se sientan con una nueva misión o proyecto. Los líderes que tienen buenas habilidades sociales también son buenos en la gestión del cambio y en la resolución de conflictos.
Emprendedora y Periodista en constante aprendizaje y crecimiento.
Me encanta hablar de emprendimiento y éxito, ¿por qué? #PorquePuedo

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  1. Pilar Marzo 6, 2017

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