Ética, una base sólida para el emprendimiento

Ética, una base sólida para el emprendimiento

Ética, una base sólida para el emprendimiento

Actualmente, las competencias son altas, los estándares de procesos y calidad parecen estar en su mejor momento. Por lo tanto, llegar a dominar una parte importante del mercado resulta ser el baluarte de oro en estos tiempos. En contraste a esta magnificación y quizás, producto de las prisas parece haberse dejado de lado momentáneamente uno de los valores fundamentales que deben regir en toda actividad humana. Estamos hablando de la ética.

Antes de avanzar en este tema aclaremos un poco qué es la ética, contrario a lo que pueda creerse, no es un conjunto de normas y leyes, sino que está relacionada con la conducta y el comportamiento armonioso de estos preceptos. En otras palabras, es aquella instancia donde se juzga y se valora la forma como se comporta el hombre y, al mismo tiempo la instancia desde la cual formulamos principios y criterios acerca de cómo debemos comportarnos y hacia donde debemos dirigir nuestra acción. Esta guía o que es moralmente aceptable.

Tener principios y valores definidos, no significa ser éticos

Una empresa puede tener entre sus bases fundamentales escritas que le interesa la calidad, pero a mitad de camino, en la realidad decidió que era mejor bajar los costes de producción para obtener mejores ganancias. Acá, falla principalmente de manera ética y luego moralmente.

Aunque cuenta con un tratado escrito para regirse, las acciones de sus directores o gerentes perdieron en un punto su ética, la capacidad de analizar el comportamiento que un ser humano debe llevar en relación con sus valores y principios.

Perder la ética es perder mucho más de lo que se cree

Muchas personas creen que ser éticos es sólo seguir los principios de una empresa, esto también involucra su comportamiento humano ya que sólo seguir los principios de una corporación no nos hace éticos. Debe existir siempre ese criterio humano que nos haga evaluar lo que está bien o está mal.

Por ejemplo, eres una empresa que se dedica a satisfacer los deseos textiles de sus clientes y ese es su baluarte, puedes complacerlos porque esa es tu filosofía, pero si uno de ellos quiere una piel de un animal en extinción, llevarías al máximo esto y cometerías un delito para cumplir con esto ¿No verdad? Esto es lo que hace la ética en las empresas. Esta ilustración es algo extrema, pero en ocasiones este juicio es dejado de lado por cumplir expectativas de mercado, que al final nos ocasiona más perjuicio a la larga que beneficios.

Perdemos ante nuestro cliente, la comunicad y el estado, credibilidad, fiabilidad, y se mancha nuestra imagen por lo que va mellando los lazos que existen entre nosotros y el consumidor. Nadie quiere estar asociado con alguien que tenga una conducta reprochable y que lleve prácticas de dudosa reputación solo con intereses comerciales.

Finamente, la ética es necesaria para que exista una elación armónica entre el proceder de una empresa, sus integrantes, sus principios y valores y la sociedad.

Las empresas que actúan con congruencia entre lo que las define y lo que se vive en las mismas son las más exitosas y son consideradas líderes en lo que hacen. Integridad

Periodista transitando el hermoso camino del emprendimiento y el desarrollo personal.
Creo en la libertad y amo ayudar a construirla #PorquePuedo

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