Círculo virtuoso conócelo para tu éxito

Círculo virtuoso conócelo para tu éxito

Círculo virtuoso conócelo para tu éxito

Cada acción tiene una reacción como reza en pocas palabra la Tercera Ley de Newton  y en el mundo empresarial y de los negocios esto no es la excepción y es factor determinante del éxito que se alcanza.

Si hacemos algo, estaremos provocando algún resultado, ahora bien, sabemos que si accionamos, obtenemos un derivado final pero ¿Qué nos impulsa a la acción?

La respuesta es la motivación, elemento detonante del “círculo virtuoso”. En términos muy sencillos, son los motivos para la acción. Estos nacen de estímulos emocionales y sentimientos.

  Ahora como estamos hablando de una consecución de acciones, la motivación lleva  a condicionar una conducta. La cual definimos simplemente como el comportamiento que tenemos frente a los hechos o proyectos que emprendemos.

Siguiendo esta cadena, la conducta traza y orquesta las líneas de las acciones que realizamos, finalmente, una acción  que se  ejecuta continuamente genera un resultado.

Los resultados provocados son lo que espera y construye un emprendedor para cumplir sus objetivos finales. Por ende,  conviene estar claro, que para que estos existan, el “círculo virtuoso” debe andar  “sobre ruedas”.

¿Cómo lo logramos?

En  primer lugar, debemos iniciar un autodescubrimiento para saber y entender cuáles son nuestros gustos, sentimientos y qué es lo que nos motiva o impulsa a la acción.

Al obtener la información de las cosas que nos activan, reduzcamos  al máximo, las que no, buscando siempre resaltar aquellas que nos generen sentimientos de energía positiva. Es precisamente esa buena vibra, la que marcará nuestro camino del éxito.

Tener ganas o disposición para hacer las cosas en una conducta,  el secreto para que sea efectiva es que tenemos que condicionarla nosotros mismo a través de la auto-motivación.

Finalmente si somos capaces y conscientes de controlar este proceso para nuestro bienestar, estaremos destinados a alcanzar el éxito en cualquier actividad que emprendamos. Si somos exitosos, nos mantenemos positivamente motivados, nuestra conducta nos dirige a la acción productiva que cosecha los frutos esperados y así se repite el ciclo.

Un punto bastante importante es que si no somos activos constructores de nuestra motivación y conducta, nuestros resultados jamás serán los que deseamos. Un emprendedor sabe que debe ser un elemento  que influya en sus propias acciones. De lo contrario si descuidamos esta parte de nosotros mismos podemos caer en lo que se conoce como “círculo viciosos”.

La existencia de este últimos depende del mismo ciclo que el de la virtud, la decisión de elegir uno de los dos está únicamente en tus manos mi querido lector.

Periodista transitando el hermoso camino del emprendimiento y el desarrollo personal.
Creo en la libertad y amo ayudar a construirla #PorquePuedo

Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Suscríbete a nuestro boletín

Recibe nuestras mejores publicaciones en tu correo electrónico

You have Successfully Subscribed!